
Acabo de terminar de ver una película , que se llama como el título de esta entrada, creo que realmente si dejáramos que nuestra guía fuera nuestro corazón, las cosas estarían mejor, no solo para cada uno de nosotros mismos, sino también para toda la humanidad.
Es a veces muy difícil comprender como lo que nace como vocación , en el caso de la medicina, específicamente, se puede volver en una simple manera de de ganar dinero, sin recordadar que se ha estudiado para ayudar a los demás a sentirse mejor, a tratar de sanarlos, y ni que pensar con otras profesiones relacionadas con el campo de la salud.
Parece que el único fin, como lo hablamos en la clase, es la búsqueda del dinero, sin ninguna restricción y sin una conciencia que haga meditar sobre lo que las acciones nuestras alteran la vida de los que nos rodean.
Cada vez estamos estrechando más el nudo de nuestras gargantas, ya sólo queda poquito, para que el lazo del poder desmedido nos asfixie, y lo digo y me incluyo.¿Que tan poco o mucho puedo hacer para tratar de cambiar un poco todo esto que nos aniquila?.
Mis acciones de omisión son tan responsables como las de acción de los demás, crear conciencia es parte de mi diario vivir, o mejor dicho debe serlo es abrir los ojos a la realidad de los más necesitados, en tantos circunstancias que tan dolorosas, parecen inimaginables,aportar cuesta un poquito,pero una vez que se comienza es fácil seguir.
Lo importante de todas las acciones buenas que hagamos cada día sean , por verdadero amor, un amor desinteresado, sino estas no tendrán mayor repercusión, seré una más del gran grupo,que no escuchó el llamado.

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